Blue’s Journey – Contamina, que algo queda.

Situemonos en el planeta Raguy. Allí la gente vivía feliz (excepto los alérgicos al polen), por que todo era verde, natural y con muchas florecillas. Pero como con todo, siempre tiene que haber alguien que la joda fastidie, y en este caso los encargados de tan deshonrosa tarea fueron los integrantes de la tribu Daruma. Estos indeseables se dedicaron a contaminar aquellos bellos parajes hasta poner en peligro la flora, fauna y pluma de todos los habitantes….

 

¿Podrá alguien devolver al florido reino de Raguy su paz y felicidad?

Cuando uno ve por primera vez un juego como este, lo primero que se le viene a la cabeza es: ¿qué porcentaje del presupuesto se dejaron los programadores y grafistas en ácidos y setas?. Si, hay gente que lo llama “imaginación”, otros que somos más sinceros lo llamamos “ingesta masiva de alucinógenos”.

No sabemos si Blue, el protagonista del juego también consume… pero está claro que algo debe tomar para disfrazarse de mosca azul y pensar que puede derrotar a un malvado ejercito invasor disparando hojas. Ni siquiera son hojas cortantes, hojas ninja, hojas venenosas… no, son hojas, sin más. Si al menos fueran dentadas, aserradas o palminervias sagitadas… pero nada de eso, para “matar” a sus enemigos usa unas hojas verdes normales y corrientes. Entrecomillo lo de “matar” por que a pesar de mostrar a princesas y hadas semidesnudas, este juego es muy correcto desde el punto de vista de que morir solo mueres tú. En cambio, cuando le pegas un ¿hojazo? a un enemigo, este se pone a dar vueltas sobre si mismo cual peonza, de modo que puede ser usado como arma arrojadiza contra otros enemigos.

Claro que si princesa, he sido
un chico muy, muy malo…

Además del poder sin parangón de lanzar hojas, Blue puede reducir su tamaño, lo cual implicará la perdida de la habilidad de lanzar hojas (me tiene quemao, si) pero a favor tendrá que su velocidad y capacidad de salto se verá incrementada.

El juego en si tiene la estructura del plataformas tipico, en cambio le han añadido curiosos “extras” que hace que se salga un poco de la norma. Por ejemplo, la habilidad de reducir su tamaño puede ser utilizada para llegar a zonas secretas o para evitar a segun que enemigos. También estos extras añaden un punto de rol suave al juego, ya que puedes conseguir items, poderes especiales o incluso comprar barcas para hacer más sencillo el transito por las zonas de agua, todo ello pagando religiosamente en…. flores.

Aun asi, sigo prefiriendo a las dependientas de Bershka.

Los items van desde miel de flores para recuperar energia, hasta aletas de pez para nadar mejor. También hay uno que te convierte en “Blue gigante” similar a las estrellas de invencibilidad del Mario. El componente conversacional de la aventura se acentúa en ciertas partes del juego, en las que tendrás que decidir una respuesta válida para seguir jugando. No os preocupeis, ya que las respuestas son OBVIAS hasta el extremo; por ejemplo, en el enfrentamiento contra el jefe maloso malisimo final, cuando este se las está viendo chungas para sobrevivir, te ofrece unirte a él en su cruzada contaminante… bien, si dices que “Si”, se acaba el juego, si dices que “No”, sigues peleando contra él. En otras zonas podrás entrar en tiendas como la de la imagen de arriba donde te ofreceran todo tipo de artículos, y en ocasiones hasta proposiciones estúpidas como “¿Quieres escucharme cantar?”. No, si cuando digo yo que los habitantes de Raguy son un poco lilas…

Perseguido por un ente naranja, Blue está a punto de ser aplastado por dos nueces atadas con canicas.

También podras jugar a estos típicos juegos de “tira de la anilla, a ver que ganas” cada vez que te cargues al “final boss” de turno. Y como no podia ser de otra forma, dos personas pueden jugar a la vez. En este caso el jugador 2 contralará a un Blue verde… suponemos que se llama Green (risas en OFF).

 

Dentro del plantel de enemigos tenemos de todo. Hombres de piedra que caminan arrastrando los pies, ranas rosas, ranas verdes, ranas rojas que al ser golpeadas se convierten en ranas rojas gigantes, cosas naranjas que saltan…

 

Es entretenido de jugar… si no fuera por su endiablada dificultad. Los últimos niveles son en plan “toma, chorrocientos enemigos en pantalla y tu disparandoles hojas”. Veo técnicamente imposible el pasarmelo en recreativa sin dejarme los ahorros de media vida ahi. Cuando jugaba a el hace “y pico de años” (es del 90, asi que calculad) me sabia casi de memoria la primera pantalla… ya que obviamente fué todo lo que llegué a ver.

 

Metiendonos con el tema de los gráficos, la música, etc… lo que más destaca son los efectos de sonido y la música. En el video podeis ver la parte en la que acabas un nivel y tienes que saltar a lo mas alto de una planta para hacer sonar su campanillas y asi recibir puntos. Cuanto más alto subas, más puntos. Ese tintineo, el “tatata” y el grito de despues (“Yajoi!”) están grabados a fuego en mi mente. La música es curiosa, melodias muy estilo caribeño, con sus silbatos y todo. Tras eso los gráficos, muy coloridos, originales y detallados para la época. Prestad especial atención al “scroll parallax” que se puede ver en el primer video. (Scroll parallax: movimiento de distintos planos bidimensionales a diferentes velocidades para dar sensación de profundidad).

En el segundo video teneis a un servidor pasandose la primera parte del segundo “acto” convertido en miniBlue, sin disparar una sola hoja, sobre el hielo y con el viento en contra… je, no le pidas algo asi a cualquier chaval de hoy en dia, que les sacas del KillZone, y se te pierden. Tras eso, la DRAMÁTICA escena de Game Over. Yajoi!!!

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.