Sega Nomad – Una y no-mad.

Ojiplático me quedé el dia que descubrí esta Mega Drive portatil. Fué hace años y años, ojeando una vieja revista en la cual incluian publicidad de una tienda madrileña dedicada a la importación de consolas y juegos allende los mares.

Si quereis saber más de esta verdadera reliquia… leed más 😛

En 1993, las Aerolíneas Japonesas (nombre en clave J.A.L.) dieron por primera vez a sus viajeros la posibilidad de viciarse en los aviones mediante una especie de consola portátil sin pantalla que se enchufaba al monitor de los asientos. El engendro se llamaba “Sega Mega Jet“, y era básicamente, una Mega Drive de alquiler (incluso podias “alquilar” los juegos en el mismo avión, o llevarte los tuyos de casa). Aunque más tarde también se pudo conseguir de compra, la poca cantidad de unidades la convertía en un artículo de coleccionista a precio prohibitivo.

A mi siempre me ha recordado a una tostadora…

Un par de años más tarde, en 1995, la Game Gear (primera consola portátil de Sega) empezaba a dar muestras de debilidad y era hora de sucederla con honores. De modo que las cabezas pensantes de SErvice GAmes se pusieron manos a la obra y el resultado fué el “Proyecto Venus”. Basandose en el esquema de la “Mega Jet“, crearon una portatil de 16 bits compatible con el catálogo de juegos de su consola estrella en aquella época, la “Mega Drive“.

Como idea suena genial, hay que reconocerlo. Por un lado tienes una consola que te puedes llevar a cualquier parte, 16 bits, un catalogo cuasi-infinito de juegos, y no utilizarla solo de manera portátil, ya que la Nomad permitía la posibilidad de conectarla a la televisión y hasta jugar a dobles enchufandole un mando (pudiendo ser usada asi como una Mega Drive de toda la vida)

Vista asi no parece tan grande… ya vereis luego.

Pero claro… ¿y cómo alimentas todo eso? Pues con pilas, obviamente. ¿Cuantas? Seis. Seis pilas seis. Que si, eran las mismas que usaba la Game Gear… y si la Game Gear aguantaba con dificultad entre cinco y seis horas de juego con media docena de pilas, imaginaos lo que ocurriría en una consola con el doble de potencia, más calidad de sonido, etc… Si, se duplicaba todo menos la autonomía, que caía hasta las escasísimas DOS horas. La situación raya lo cómico cuando van los lumbreras de Sega y sacan una bateria… que acabó resultando tener aun menos autonomía que las seis mencionadas pilas.

A mayores de todo esto (por si fuera poco) la Nomad no se llevaba bien con las recargables, por problemas al dar un voltaje ligeramente inferior al de las alcalinas. En resumen, tenias un pepino de consola que no podias usar a no ser que llevases a la espalda la central nuclear de Saint-Alban.

No os quejeis, que era esto o hacer un chiste de corte sexual relativo a “chupar pilas”.

De modo que ya tenemos el típico producto de Sega: bien pensando, bien diseñado,… pero que falla terriblemente en UN aspecto que, además, lleva a ese producto al fracaso. Como consuelo queda que en Europa no fué un fracaso… ya que ni siquiera se comercializó.

Decisión que no suena tan rara si os cuento que en su lanzamiento su precio fué de 180 dolares de vellón; y claro, era Octubre de 1995, el Euro no existía, el dolar aun era poderoso y no muchos europeitos estabamos dispuestos a gastar casi 30.000 pesetas al cambio (que luego serian más) en una consola portatil que luego iba a dejar, a ti sin ahorros, y a los de Cegasa frotandose las manos. Claro que habrá gente que razone: a pesar de lo que valía, podias usar todos los juegos de la Mega Drive… y a fin de cuentas, en casa utilizarla de consola de sobremesa. Ajá! Pero Sega de nuevo llegaría, traspiés tras traspiés, con su Mega CD* y su Mega 32x*, no compatibles con la Nomad, solo con la Mega Drive original. Asi que si la comprabas con ese ánimo de usarla de consola de sobremesa y portatil casual te ibas a perder todo lo que las nuevas tecnologías estaban dejando ver en el mercado. (*: ya hablaremos en otro momento de estos dos aparatos, pero asi para resumir, deciros que eran “agregados” a la Mega Drive original que aumentaban las capacidades de esta. Otros dos estrepitosos fracasos, vamos.)

No soy grande, soy fuertecita.

Y colorin colorado, la Nomad se ha acabado. Sega intentó alargar su agonía rebajandola a 100 dolares, pero no fué suficiente para engañar convencer a los potenciales consumidores, que por aquellos años veian como la era de los 16 bits empezaba a oler un poco a rancio. Se vendieron algo menos de 950.000 unidades. Para que os hagais una idea de si es mucho o poco, la Game Gear (su hermana pequeña) vendió mas de 10 millones y medio.

A dia de hoy se ha convertido en un codiciado objeto de coleccionista. Un vistazo a eBay España muestra tres en venta, siendo la más barata una de 160€. Eso en España, obviamente en E.E.U.U. la oferta es mayor, y los precios más bajos; desde 40€ al cambio. Antes del obligado video yotubiano, un detalle curioso: la Nomad fué utilizada como base para diseñar un sistema de análisis de la topografía del ojo humano.

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.