Indiana Jones and the Temple of Doom – Primera “Audio-review”!

Espero que tengais altavoces… y que os guste el nuevo “experimento” de RetroBits. Hemos engañado a una ex-locutora de radio para que ponga voz al blog; vosotros direis si está bien escogida o no 😉 El texto en sí… tras el “Leer el resto de esta entrada”. Si gusta decidlo, que repetiremos… y si no, ¡decidlo también!

Aprovechando el tirón del estreno de la nueva pelicula de Harrison Ford, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, vamos a comentar “Indiana Jones y el Templo Maldito”… pero la version arcade plataforma, no alguna de esas grandiosas aventuras gráficas de LucasArts. Este juego data del año 85, tipo plataformas isométrico (es decir, de esos de 3 dimensiones falsas) y bueno… ahora vais a ver en que consistia.

Nada más meter las monedas empiezan las curiosidades y es que si metias dos monedas te dejaba empezar con 7 vidas en vez de 3, ya que este juego no permitia continuar una vez q te mataban.

Tras esto se pasaba a la pantalla de elección de dificultad, los típicos modos fácil, medio y difícil… teniendo en cuenta que solamente en los modos medio y difícil podias enfrentarte contra Mola Ram, el malo malisimo del juego.

Básicamente cada partida se dividia en 3 niveles, catacumbas, minas y el templo, donde debias robar la piedra mágica de Mola Ram. Una vez robases tres piedras, si habias elegido el modo fácil el juego terminaba, y si no, te peleabas contra Mola en el puente. Aparte de que obviamente, el modo medio y dificil habia más peligros que en el fácil.

En las catacumbas debias rescatar a los niños encarcelados, no era imperativo pero te daban puntos, que a fin de cuentas es el único objetivo del juego: conseguir puntos. En el modo fácil solo aparecian los esbirros de Mola, y un par de serpientes.

La pantalla de la mina consistia en montarte en una vagoneta mina abajo para, tal y como en la pelicula, escapar sano y salvo hasta el Templo. Aqui los peligros consisten en otras vagonetas que te pueden hacer descarrilar, vias muertas o tios con barba que literalmente, le ponen la zancadilla a tu vagón.

Por último llegabas a la fase del templo, en la que se te decía que debias robar una piedra mágica. Podias cruzar por el puente de madera, pero este ardia de forma aleatoria, asi que lo mejor era irte por un lateral y saltar con ayuda de un buen latigazo. Al recuperar la piedra pasabas otra vez a las catacumbas y vuelta a empezar, con la diferencia de que la dificultad de los niveles aumentaba… aparecían nuevas trampas como pinchos, barriles de gasolina que explotaban y hasta el mismisimo Mola Ram, que lanzaba corazones ardiendo. Algo gore, pero efectivo.

Del juego destacan los efectos de sonido y las voces. El “Welcom” del principio o los gritos y frases de los barbudos tenian su gracia. Lo que no tenia tanta gracia es la dificultad, ya que el hecho de no dejarte continuar una vez terminabas las vidas le añadia un plus de dificultad importante. La jugabilidad acaba siendo algo aburrida, por culpa de la monotonía y repetitividad de los niveles… pero en fin, no hay que olvidar que estamos hablando un juego de hace 23 añitos, y eso se nota.

Video: Dricas // Texto: Dricas & Beatriz

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.