Polybius – Iker Jiménez meets RetroBits

Polybius screenshot

Polybius... digno de Iker Jiménez.

Polibio es, entre otras cosas, el más antiguo historiador griego. Polibio en inglés se traduce como Polybius, y este es el nombre de uno de los videojuegos que forman parte del lado más oscuro de este mundillo.

Corria el año 1981 cuando un tal Ed Rottberg junto a la compañia Sinneslochsen sacan a la luz “Polybius”. Apareció en siete (toma número cabalístico) salas de juego de Portland (Oregón) Estaba basado en la, por aquella epoca, avanzada tecnologia de vectores, con una jugabilidad un tanto extraña, muchas lucecitas, sonidos y algún que otro mensaje subliminal.

No solo el juego en sí tenía sus “cosas raras”. El mueble (set, máquina… como querais llamarlo) era sobrio, con un botón y un joystick, eso era suficiente para manejar el juego; el “trauma” viene cuando se descubre que se comportaba de manera extraña. Se dieron casos en los que el sistema se encendia solo, o más curioso aun, que se sumaban creditos como por arte de magia. Se supone que esto funcionaba mediante algún sistema que detectaba la proximidad o el movimiento, de modo que cuando un jugador pasaba al lado de la máquina esta automaticamente se sumaba un crédito a la vez que se podia escuchar un sample que decia (en inglés) “¿Por qué no juegas?” (¿Os suena eso de “la primera es gratis”?).

El tema es que el juego hacia gala de una adictividad brutal… pero no solo crecian las ganas de seguir jugando, si no que a la par el jugador desarrollaba una aversión por Polybius. Asi que acabamos teniendo un circulo vicioso en el que “deseaban jugar a algo que odiaban” y no solo eso, si no que cuanto más lo jugaban, más les costaba describir la experiencia de a qué habían estado jugando quedandose la mayoría en un simple “No sé, pero tienes que jugar“.

También provocaba fuertes dolores de cabeza, delirios, nauseas… algo en principio normal, ya que según relataban los testigos de la época el juego era toda una muestra de colores, formas en movimiento y música estridente. Circula por YouTube un video de una recreación de lo que podía haber sido Polybius, pero sin los efectos secundarios antes comentados.

No todo acaba ahí. Los mensajes subliminales durante el juego eran norma general, y curiosamente iban más dirigidos a la gente que no estaba jugando (los tipicos mirones) que al jugador en si; ya que era más facil verlos si no estabas inmerso en la mecánica del juego. Entre ellos se encontraban frases (en ingles) como “Matalos a todos” o “Vas a morir pronto” . Junto a ellos aparecian demonios, fantasmas, etc.

El mayor problema venia cuando los jugadores habituales se llevaban estos efectos a casa. Se veian atormentados por voces que solo ellos podian oir, veian figuras que no podian identificar o notaban presencias. El tema de las voces es el que más controversia causó por culpa de un “sample” de una voz femenina que sollozaba la frase “¿Por qué me haces daño?”. El caso más grave sobrevino por la muerte a causa de un ataque epiléptico de un chico del que aseguraban era un jugador compulsivo y al que habían visto jugando repetidas veces en espacio de unos pocos dias. Tras esto y sin previo aviso las máquinas comenzaron a desaparecer y nunca más se vieron en ningún lugar.

Otro dato curioso era la existencia de unas personas que se entrevistaban con los jugadores y dueños de las salas de recreativos; preguntandoles por el juego, por como se encontraban, lo que les gustaba de él y lo que no. Estas personas también fueron las encargadas de retirar de inmediato las máquinas tras el caso del suicidio. Se decia que iban vestidos de negro… pero quizás este dato sea solo una invención para hacerles parecer “Men In Black”. Es algo que no se ha podido comprobar.

Todo habría quedado de no ser por que unos cuantos años más tarde una persona de nombre Steven Roach ofreció una entrevista a GamePulse en la que decía ser uno de los desarrolladores de aquel juego. En la entrevista explicaba el por qué de las pocas máquinas iniciales argumentando que era algo típico cuando se quería probar un juego, para ver que tal sería su funcionamiento de cara a un lanzamiento a gran escala.

Según Steve Roach, el único interés de la compañia era el de crear un juego distinto a lo que se veía por aquel tiempo, en el que la falta de ideas era más que patente. No querían centrarse simplemente en desarrollar el típico juego consistente en destruir oleadas y oleadas de aliens sin ningún fondo más… pensaron que añadir un elemento de “puzzle” o similar sería interesante.

También confirmó el hecho de la muerte del niño mientras jugaba a la máquina pero lo asoció más a un problema propio del chico que a causa de la estimulación de Polybius desembocó en aquel ataque, que a la máquina matando “directamente” a sus jugadores. Al llegar a una parte del juego más o menos avanzada, una nave explotaba de un modo muy llamativo, produciendo resplandores blancos sobre el fondo negro a alta velocidad.

Llegamos a nuestros dias y una breve busqueda en Google nos puede llevar a www.sinnesloschen.com, página que en principio no tiene demasiada miga (parece hecha en 1 minuto con el antiguo Frontpage) pero que si investigamos más y añadimos un “1.php” a su URL nos encontramos con www.sinnesloschen.com/1.php , página desde la cual podemos descargar una versión “similar” al juego original asi como leer abundante información del juego, el set y la leyenda negra que le rodea.

Este tipo de leyendas no abundan en nuestra “cultura videojueguil“, por eso quizás cuando una surge se le saca todo el jugo que se puede; y es que en el fondo, que no seamos capaces de concebir algo, no quiere decir que no haya podido existir, ¿verdad?. Os dejo con una captura de una de las pantallas de configuración a las que se podía acceder con una contraseña que solo tenía el dueño del “set”, el que las instalaba en las salas:

Inquietante... xD

Inquietante... xD

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.