Megadon. El matamarcianos epiléptico.

¿Recordais el artículo sobre el Polybius? ¿Aquél juego que si lo ve el Reverendo Josue Yrion le da un síncope? ¿Aquél juego de los colorines, los pitidos y la epilepsia? El caso es que he encontrado al que podría ser su hermano pequeño, se llama “Megadon” y si sufrís de algún tipo de sensibilidad “de la lusss y por fijar la vista en la linea magnética y electrónica del nintendo por la velocidad de ella” es mejor que no veais los videos. Yo lo he pasado mal, lo confieso.

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Megadon: licencia para potar industrias.

Y no solo lo he pasado mal por la “epilepsia incurable del espíritu“, si quieres descubrir por qué… lee más, más…

Megadon es uno de los malos de la serie de películas de Godzilla (creo que también es un rapero, pero como de esos hay cienes y cienes y cada dia aparecen dos y palma uno pues…). No he encontrado mucha información de él por internet, una simple foto en la que salen el y Godzilla (él es de la de izquierda).

Megadon el de la izquierda, Godzilla el de la derecha. Las casas son de cartón.

No os preocupeis, son muñecos y el escenario una maqueta. Esto nunca ocurrió de verdad.

De primeras pensé (mentira, no lo pensé) que Megadon (el juego) podría ser algún tipo de adaptación de aquella pelea, o quizás un juego “propio” aprovechando el nulo tirón del bicho. Pero no, resultó ser un matamarcianos de esos de darles de comer aparte.

Situémosnos en el año 1982, para que no os espereis ningún alarde tecnológico. Imagino que esa falta de “tecnología” provocaba en los diseñadores y programadores el típico “Síndrome del niño de 4 años”, por el cual, algo es más bonito cuanto más colorines tenga. Asi que, para llamar la atención, ¿qué mejor manera que utilizar tooodos los colores que pudieras conseguir? ¿Y si además los aderezabas con estridentes pitidos?

“Photar industries” fué la compañía responsable de este despropósito juego junto a “Epos” (seguro que eran ciclistas). Las intenciones que tenian con el juego están claras hasta en su nombre… simplemente quitad la H, ¿qué queda?: potar.

La pantalla de inicio del juego nos cuenta muy gráficamente en que consiste el juego:

Por un lado tenemos al “Caza Megadon a iones”, del que nos dicen que debemos pitolarlo y destruir a todos los infieles cósmicos y a los terribles “Erg”. Lo de los infieles cósmicos me da hasta cosa escribirlo por qué suena 100% Corán y a un servidor esos rollos religioso-fanáticos no le molan nada. Despues nos habla de los “infieles cósmicos” que no contento con llamarles infieles, tambien les llama “inadaptados” (misfits, en inglés). Vamos, que los programadores se sobraron un rato con los apelativos, aparte de que destruirles supone ganar 100 pts (puntos o pesetas, como prefirais).

Me han dicho que lleva un 1.7 CDTi, 100cv...

Me han dicho que lleva un 1.7 CDTi, 100cv...

Pepi, Luci, Bom y otra chica del montón.

Pepi, Luci, Bom y otra chica del montón.

El terrible Erg: que ya me direis vosotros que tiene de terrible un huevo naranja sonriente con un mechón rubio. Vale que si te encuentras algo asi en un callejón a las 5 de la mañana te acojonas, si… pero de ahi a decir “terrible”… no quiero ni pensar como denominarian esta gente a los “monstruos” del God of War. Los Erg estos, al contrario que los inadaptados, perseguiran tu nave hasta que den con ella.

Tiene de terrible lo que yo de abstemio.

Tiene de terrible lo que yo de abstemio.

Y ya para terminar, el colmo: el bebé Erg, que es igual que un Terrible Erg, pero con manos, aún más feliz y sonriente, sin valor y que encima es indestructible a la par que destructivo! Toda una paradoja.

Por la descripción diria que es como tener en casa un hijo con 30 años.

Por la descripción diría que es como tener en casa un hijo con 30 años.

La nave dispara bombas de iones… o lo que es lo mismo: pixeles amarillos. Con la curiosidad (y va en serio, es algo curioso) de que solo explotan en contacto con los “infieles inadaptados”, si dan en las paredes del escenario rebotan… pudiendo matarte con tus propios disparos!! Asi que mucho ojito con ponerse a disparar como acémilas (acémila: mula o macho de carga) por que al final, en vez de matar a quién tienes que matar tu vas a ser tu propio daño colateral (lo cual es muy irónico). La nave también tiene una cantidad limitada de fuel que debes tener en cuenta a la hora de surcar la pantalla apretando el botón de acelerar, que el gasoil está muy caro, y sí, el diesel gasta poco pero también se gasta. Por suerte o por desgracia rara vez se terminará, ya que entre los huevos sonrientes, los disparos que rebotan y demás, morirás antes de que se agote. Y hablando de rebotar, la nave rebota en los muros naranjas… debe ser lo que ellos consideran el fin del universo, o quizás es que como ya les parecía excesivo poner otro obstaculo más, dijeron: va venga, que en los muros rebote en vez de chocar por que si no…

Otra curiosidad es que es un juego en el que, cuando te matan, te jode de verdad… si, por que el despliegue de luces, movimiento, y colores se clava en lo más profundo de tu nervio óptico. Lo malo es que no solo ocurre cuando te matan… tambien cuando pasas de nivel y el mayor poder neuro-destructivo surge cuando pierdes la última vida, en ese momento más te vale mirar a otro lado. Aquí teneis el video de muestra de cada uno de esos momentos, no me hago responsable de lo que pase si lo veis! (Ojo con el Reverendo Josué Yrion, está por todas partessssss)

Para finalizar… no seré yo quién os diga de no jugar. La verdad es que en el fondo, el juego es original, mezcla un Asteroids (sin inercia) con los típicos matamarcianos… pero complicaron el juego con tonterías, ejemplo: cuando matas un inadaptado, su cadaver permanece en el escenario como un obstaculo más… por si no fuera suficiente el controlar la nave, sus giros y los disparos que rebotan. Pero en fin, estamos en el año 82… y con Naranjito la humanidad ya tuvo suficiente.

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.