GTI Club para PS3 – Tutti felici!!!

GTI Club siempre ha sido para mi una espina que ni el MAME me ha podido sacar… y todo por que este juego no está emulado (o al menos yo no he conseguido jamás de los jamases hacerlo funcionar; y no será por intentos). Para un fanático de los coches como yo (y más si son antiguos) este juego es simplemente, una joya.

Corria el año 1997 cuando pude jugarlo por primera vez, ¡al indecible precio de 100 pesetas por partida! Quizás ese gasto por partida os ayude a entender de lo increible que era poder conducir un genuino Renault 5 por la Costa Azul mientras competias contra un Mini o incluso un Autobianchi A112 Abarth (me deshago en babas xD). Como guinda del pastel estaba que el «mueble» de la recreativa era un perfecto asiento tipo «baquet» con freno de mano incluido.

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Tópico nº 1835: "Esto eran coches y no los de ahora!"

La mecánica del juego es absurdamente sencilla: escoge entre los mejores coches que dieron los años 80 y lanzate por la Costa Azul francesa en una frenética carrera, pasa los «checkpoints» dentro del tiempo y punto. En una recreativa no necesitas más, pero parece ser que en la PS3 no han sabido alargar la vida del juego mucho más. Primer fallo.

Por desgracia parece que no solo en eso han metido la pata, y varios problemas con la detección de colisiones han terminado por ensombrecer una idea que a poco que se lo hubiesen trabajado, podía haber sido un referente en cuanto a juegos (no «simuladores») de conducción en la PS3. Según leo en Meristation, GameSpot y similares, la valoración global que hacen de él es «No vale lo que cuesta»… y cuesta 15 euros 🙁 En fin, seguiremos esperando que algún dia sea 100% emulado por el MAME. Aquí os dejo el trailer, que por cierto, si pinchais en el triangulo que aparece abajo a la derecha, podeis poner el video en alta calidad, lo cual es MUY recomendable 😉

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.