5 shooters que deberías jugar antes de morir

Hubo un tiempo en el que los videojuegos eran la última mierda en lo que respecta a ocio doméstico, al menos en lo que toca a su imagen pública o a la visión que nuestros mayores tenían de ellos como medio. Antes, mucho antes de que existieran todas estas cosas modernas de Internet y los blogs, cuando el grueso de los aficionados a los videojuegos no levantábamos un palmo del suelo y apenas sabíamos escribir tres líneas de texto sin trazar alguna letra del revés o cometer cinco faltas de ortografía y, por tanto, no teníamos la formación ni la experiencia vital suficientes como para escribir sesudos artículos sobre ludificación (la última vez que intenté escribir “gamificación” vino a verme el espíritu de María Moliner y me dio una hostia a rodabrazo que me vistió de torero) o sobre la sublime articidad subyacente en el Buscaminas, a esa suerte de comunión con Dios Padre Todopoderoso que es estar amorrado a la tele con un joystick en las manos se le conocía, de forma genérica y casi siempre despectiva, como “matar marcianos”.

A lo mejor me equivoco, pero, para mí, que quienes ven los toros desde la barrera hagan esta sinécdoque es uno de muchos indicios que yo manejo para defender mi tesis de que el shooter, el shoot’em up, el juego de disparos, el matamarcianos de toda la vida, es algo más que un simple género dentro de los videojuegos. Para mí, lo de mover por la pantalla un elemento que dispara para destruir a otros elementos que, a su vez, disparan al primero, constituye la forma más elemental y químicamente pura de videojuego que existe. Los shooters no son una forma más de videojuego, para mí; son la cosa más cercana a la esencia misma del medio a la que uno puede dar forma definida y poner un título; son lo más parecido que existe a “el videojuego”, como concepto.

Dicho esto, está claro que el cuerpo me pedía desde hacía mucho tiempo haceros mi propio Top Ten. Recomiendo su lectura no tanto a los grandes aficionados a las balaceras y a las masacres de invasores alienígenas, como a aquellos que no conocen demasiado este género y quieran acercarse a él a través de algunos de sus representantes más clásicos. Evidentemente, si por mí fuera, esta mi muy personal lista de matamarcianos no tendría sólo 10 entradas, sino probablemente varias decenas, pero como mi tiempo para escribir es limitado (más de lo que me gustaría) y tampoco es mi intención aburriros con una “butifarra” de 50.000 palabras, he escogido diez de los shooters clásicos que, personalmente, considero que nadie debería perderse. Hoy os hablo de 5 de ellos, y en la próxima ocasión, de los 5 restantes.

Steel Empire

En 1992, la poco conocida Hot-B Corporation publicó para Mega Drive el “padre espiritual” (a falta de un término mejor) de Sine Mora, un shooter de scroll horizontal y ambientación steampunk titulado Koutetsu Teikoku (鋼鉄帝国), que aquí acabamos conociendo como Steel Empire o Empire of Steel. El juego llegó a Europa de la mano de Acclaim Entertainment, lo cual no deja de ser una sorpresa, ya que esta compañía parecía especializada en publicar y distribuir bodrios, y que, por tanto, cuenta este Steel Empire como uno de sus escasísimos aciertos, junto con franquicias como Mortal Kombat y Burnout.

Steel Empire es un juego altamente recomendable para aquellos que no estén muy acostumbrados a jugar a este tipo de juegos. Primero, porque su ambientación, su ingenioso diseño de enemigos y niveles y su pegadiza y épica (a su muy particular manera) banda sonora, por sí solos, constituyen elementos enormemente atractivos, y segundo, porque, sin ser un juego fácil, si que es mucho menos letal y más agradecido con los jugadores más perseverantes que la mayor parte de los juegos de sus características, por lo que siempre es una experiencia enormemente grata. Además, es uno de mis juegos favoritos de Mega Drive, ¡qué demonios!

Slap Fight

La otra cara de la moneda sería Slap Fight, una recreativa desarrollada en 1986 por la entonces aún joven Toaplan (Zero Wing, Snow Bros), y que, partiendo de un control sencillísimo, nos plantea un reto descomunal. Slap Fight es difícil de verdad: los enemigos tiran a matar con una saña y una mala leche infinitas, la mayor parte de las armas son de alcance limitado y el sistema de mejora de las mismas (tomado de Gradius sin el más mínimo disimulo) es lento, tortuoso y sujeto a una degradación total cada vez que perdemos una vida. Por si fuera poco, tenemos un tiempo limitado para destruir a los jefes, so pena de que se nos escapen. Además, su estructura de juego continuo, sin pausas apreciables entre niveles (muy a lo River Raid), no nos deja un segundo de respiro.

Toaplan Slap Fight 001

Eso sí, que nadie se tire de los pelos, porque, para compensar, los chicos de Toaplan diseñaron para este juego una de las armas más cheto de la historia de los videojuegos: los misiles dirigidos. Éstos salen disparados en 8 direcciones y en tanta cantidad como enemigos hay en pantalla (hasta un máximo de 8, pero creedme que es raro que haya más enemigos en pantalla a la vez) y buscan de forma automática su blanco para destrozarlo, además de que, en caso de que aparezca un jefe, veremos cómo salen de nuestra nave los 8 misiles, para luego impactar todos a la vez en jefe en cuestión.

Podría contaros muchas más cosas muy divertidas sobre Slap Fight, pero no que quiero extender más de la cuenta, que quedan muchos juegos.

Raiden

La influencia de Slap Fight es muy fuerte en nuestro siguiente título recomendado: Raiden [inserte aquí su chiste sobre Metal Gear o Mortal Kombat]. Esta influencia se deja ver, en un primer momento, en la ambientación netamente “terrícola” del juego y en el diseño de los enemigos, mayoritariamente tanques del tamaño del mausoleo de un dictador y otros mamotretos terrestres.

Pero lo que de verdad nos queda grabado a fuego de Raiden es su dificultad, equiparable a la de los bullet hell más despiadados. De hecho, creo que Raiden es una prueba excelente de que es posible hacer un shooter inmisericorde sin la necesidad de llenar la pantalla de proyectiles. Un buen puñado de enemigos que disparen las balas justas y bien colocadas (a menudo, como si tratasen de prever tu próximo movimiento, los cabrones), son todo lo que se necesita para una experiencia matamarcianos de esas que te hacen maldecir y apretar los dientes, como está mandado.

Aparecido en 1990 en los salones recreativos, Raiden ha tenido muchas y muy buenas versiones domésticas, siendo especialmente impresionantes las de Turbografx, FM Towns y PlayStation (dentro del recopilatorio Raiden Project), pero, como conseguir una de éstas muy difícil ahora mismo, os recomiendo que os deis una vuelta por DotEmu y descarguéis Raiden Legacy, un recopilatorio para Windows que aglutina lo mejorcito de la saga, barato y sin DRM.

Fantasy Zone

Esta magnfíca recreativa de Sega tiene varias características que la hacen muy especial. La primera es su aspecto gráfico, colorista y dulzón nivel Mi Pequeño Pony, algo que resulta casi reconfortante en este mundo dominado por la space opera rica en cochambre futurista. La segunda, es que nuestro protagonista, Opa-Opa, es un ser vivo con forma de aeronave o nave espacial, y encima es jodidamente adorable

La tercera: nos desplazamos por mundos cíclicos, redondos, es decir, que si avanzamos lo suficiente volvemos al punto de partida, y encima lo podemos hacer tanto hacia el este como hacia el oeste, lo que nos permite una libertad de movimientos inaudita hasta hasta el momento en el género. Y por último, tenemos a nuestra disposición una tienda de mejoras, en la que poder gastar el dinero que recogemos destrozando a nuestros enemigos a izquierda y derecha para adquirir mejoras para el bueno de Opa-Opa, aunque algunas de las cuales, por desgracia, son temporales.

En suma, Fantasy Zone es bonito, es divertido, es innovador, es imaginativo, es desafiante… Sinceramente, no se me ocurre ahora mismo nada de este juego que no me guste. Bueno, vale, sí hay una cosa que no me gusta: la versión para MSX que hizo Pony Canyon, no la toquéis ni con un palo, lo digo por vuestro bien.

Tyrian

Ya que hablamos de matamarcianos con tienda de mejoras, ¿por qué no hablamos de Tyrian? Después de todo, aunque el PC ha tenido y tiene muchos y muy buenos shoot’em up, muy pocos son, en mi opinión, mejores que Tyrian. Han pasado nada menos que 18 años desde que los chicos de Epic Games (sí, los de Gears of War) lo pusieran en circulación en aquellos circuitos de distribución shareware que el demonio confunda; sin embargo, esta magnífica creación de Eclipse Productions no ha perdido su capacidad para maravillarnos con su calidad técnica y su inusual complejidad. Y ese es, yo creo, el principal motivo por el que Tyrian es un juego que todo el mundo debería probar.

Tyrian es un juego episódico; la versión shareware, de libre distribución, la que te invitaba a comprar la versión completa, abarca sólo el primer episodio, pero aún así ya tiene, por sí sola, empaque suficiente para pasar por un juego completo. Imaginad lo que puede dar de sí la versión de pago. La cantidad de niveles (incluidas rutas alternativas) es enorme (más aún en su versión mejorada, Tyrian 2000, que incluye dos episodios inéditos en la original), como enormes son las posibles personalizaciones de nuestra nave, las cuales son, además de muy flexibles, permanentes, a diferencia de lo que ocurre con otros juegos de este género que ofrecen esta posibilidad, como Xenon 2 o Trouble Witches, en los que las mejoras, aunque con un poder destructivo devastador, son temporales.

tyrian 002

Podría gastar varias líneas de texto más en contaros las bondades de este juego, pero prefiero reservarme buena parte de la información, por si algún día me apetece escribir una reseña. Por ahora, os comento que Tyrian 2000 fue liberado hace algunos años, y que está disponible para descargar de forma gratuita y legal en un montón de sitios.

Continuará…

Podría extenderme más hablandoos de mata-marcianos, pero creo que ya me habéis dedicado demasiado tiempo. Y ya, ya sé que me dejo este juego, y aquel otro, y el de más allá. Soy plenamente consciente de ello. Muy pronto (prometido, ¿eh?) os elaboraré la segunda parte de mi lista de matamarcianos recomendados. Haré mención a juegos -quizá- menos oscuros, sí, pero también confío en poder descubriros alguna maravilla de la que no habíais tenido noticias. Y si no, al menos espero que, ya sea con este artículo o con el siguiente, os haga volver a vuestras viejas máquinas (o a sus siempre socorridos emuladores) a masacrar enjambres de naves enemigas en perfecta formación, comme il faut. Nada me causaría mayor satisfacción, os lo aseguro.

Perfil del redactor

Since 1979. Le gustan los jueguicos desde antes de levantar un palmo del suelo, lo cual da que pensar. Podcastero a ratos (Fase Bonus, IGN RetroPodcast) y bloguero cuando la pereza no le puede, es, además aficionado al anime, disléxico, corto de vista, JÍPSTER de TOJO y gordo. El yerno que nunca querrías tener.