“Guerra Mundial Z” o “Le pondré este título que así la verá más gente”

El día 25 del pasado mes pudimos acudir al pre-estreno en Mandril Madrid de la última película de Brad Pitt. Sinceramente no llevaba muchas esperanzas, y quizás eso haya conseguido que la cinta no me haya decepcionado del todo. Para los que no lo conozcáis, “Guerra Mundial Z” fue un libro éxito en ventas, publicado en España en 2008 y escrito por Max Brooks. Puede que ese apellido os suene de algo… sí, es el hijo de Mel Brooks.

Antes de “GMZ”, Max Brooks publicó “Zombi – Guía de supervivencia“. Un libro, de corte serio, en el cual se trata pormenorizadamente cómo enfrentarse y sobrevivir a un holocausto zombie.

Puestos en antencedentes, os aviso de que de aquí en adelante todo son SPOILERS. También os comento que, hace un tiempo, Cristian Campos publicó esta crítica de Prometheus en JotDown de la cual soy #MuyFan. Notaréis que me he basado en su estilo.

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Lo primero que quiero dejar claro para aquellos que hayais leído el libro es que, a pesar de que la película dice estar basada en él, no se parecen ni en el tipo de zombis que muestran cada uno. Tal y como reza el título, creo que si se hicieron con los derechos del libro fue para poder nombrar así la película y tener un plus de publicidad… y de paso evitar que la competencia sacase una película basada en el libro, esta vez de verdad.

Grosso modo la historia que se nos cuenta es la de un ex-investigador de la ONU, retirado, que en los primeros compases de la película debe proteger a su familia de una extraña plaga que convierte a los seres humanos en animales rabiosos, algo así como si todas las mujeres se pusieran de acuerdo para tener la regla a la vez. Tras ponerles a salvo, es chantajeado para que busque un remedio, en plan Willy Fog, por todo el mundo.

Los 10 primeros minutos de la película son una sucesión de clichés de libro. Tenemos a la familia perfecta, papá guapo que preparar tortitas, mamá guapa que sigue mirando a su marido con la misma cara de enamorada de siempre, una miedosa hija pequeña con voz de pito aferrada a su peluche y una hija mayor con asma. Para colmo tienen un Volvo ranchera.

Tras el primer estallido comienzan los despropósitos. Antes de nada hay que aclarar algo que se repite varias veces durante la película. Brad Pitt, como investigador de la ONU las pasó muy putas en lugares tan dispares como la guerra civil de Liberia, investigando los crimenes de guerra en Chechenia y casi se lo cargan en Sri Lanka. Vamos, un tio de recursos. Un tio de recursos que no duda, en pleno caos, y mientras conduce su Volvo ranchera, en intentar tranquilizar a sus hijas, que van en el asiento de atrás. Si pretendías proteger a tu familia, no lo estás haciendo demasiado bien Brad… y es que los detalles incoherentes serán una tónica durante toda la película.

Qué exagerado – pensareis. ¿Y si os digo que parte de culpa del guión la tienen Drew Goddard y
Damon Lindelof, responsables (en parte) de la historia de la serie PERDIDOS? ¿Y sabíais quién metió mano en el historia de Prometheus? Sí… Lindelof. Me los imagino hablando con Brad…

Goddard y Lindelof: Tu personaje va a ser un ex-currito de la ONU, con los huevos cuadraos, tio de recursos, un superviviente nato.
Brad: Pero… aquí dice que tengo un accidente con el coche por no ir mirando a la carretera.
GyL: Sí, es que poner un accidente normal nos parecía demasiado típico.
Brad: Pero… sería lo lógico.
GyL: ¿Qué quieres decir con lo… log… lógico?

Una Lógica dispuesta a saltar por la ventana cuando explican cómo se ha propagado la epidemia. Dicen que la principal culpa la tienen los viajes en avión, que la han esparcido por todo el mundo. Estamos hablando de que, entre el mordisco y la conversión no pasan ni 20 minutos, tiempo que conforme avanza la enfermedad va disminuyendo incluso. ¿Os imaginais un vuelo de dos horas? Los pilotos encerrados en su cabina, viendo como todo su pasaje son seres rabiosos que se comen entre ellos. – Airbus Iberia para torre de control. Todos los pasajeros se han vuelto locos, se están matando entre ellos, ¿qué hacemos? – y la torre contesta – Ah, no se preocupe, aterricen, abran las puertas y Dios dirá – Así debieron ser el 90% de aterrizajes en aquellos días, si no, no me lo explico.

De hecho tenemos al protagonista, que durante una pelea contra los zombis, traga sangre de uno de ellos por accidente. Temiendo que pudiera convertirse en uno, se queda al borde de una azotea, con la intención de suicidarse si empiezan los síntomas… como no ocurre nada lo celebra besando a su familia y no contando nada a nadie cuando se reune con las autoridades y máximos jefes. Claro tío, acabas de estar en contacto más que directo con infectados, te has tragado su sangre, pero como tras esperar 15 segundos no te has convertido, no pasa nada. La Lógica se sienta en el borde de la ventana… sus piernas cuelgan en el vacío…

Volviendo a los viajes en avión. Tras conseguir poner a salvo a su familia y mediando un chantajeo para que éstos permanezcan a salvo, le dan un teléfono (sin cargador) y le mandan junto a unos Navy Seal y un experto virólogo a Corea del Norte, para ver si pueden localizar el foco de la epidemia.

GyL: Entonces te vas con los Seal y un virólogo, que es el puto amo, a Corea del Norte. El avión llega de noche, en plena tormenta y con combustible para un solo aterrizaje, Entonces…
B: Espera, espera. Se supone que es el comienzo de la misión que puede cambiar el destino de la humanidad, ¿y no podemos calcular las horas de vuelo para llegar de día, o mirar los mapas del tiempo para no llegar en plena tormenta? ¿Tampoco podemos llevar un avión que llegue con combustible de sobra? ¡Es absurdo!
GyL: Es una manera efectiva de mantener la tensión sin currárnoslo nada. Es genial. Además, nada más bajar del avión os ataca un grupo de zombis, ¡y el virólogo resbala y se pega un tiro! ¡A que es sublime!
* G y L chocan las 5 *
B: ¿El virólogo llevaba un arma? ¿Por qué? ¿Para qué?
GyL: Para que muera por accidente.
B: Llevamos a unos Navy Seal para que nos protejan, pero según el guión le damos una pistola a un tío que no sabe como usarla, con el que no hemos perdido ni una hora en enseñarle cómo se utiliza, ¡no sabe ni ponerle el seguro!. ¡¡Todo ello para justificar que al resbalarse se dispara en la cabeza!!
GyL: ¿Qué tiene de malo?

En Corea descubren, más o menos, cómo ha empezado la epidemia. Resulta que unos militares capturaron a un tio que daba mordiscos y era hiper violento. Le redujeron y le ataron a una cama. Cuando el médico llega, no se le ocurre nada mejor que con esos antecedentes, acercarse a su nariz y escuchar si el enfermo, que hace escasas horas mordía y se comía a gente, respira. Todo muy lógico. Como era de esperar: mordisco, médico infectado y se lía parda. En Corea también hablan con un agente de la CIA corrupto que cuenta como han evitado la epidemia en Corea del Norte: sacándole los dientes a todos sus habitantes. A grandes males…

Ahora viene otra parte crítica del guión…

B: ¿Después de Corea a dónde vamos?
GyL: A Israel, pero… que aún no te hemos contado como escapas de Corea…
B: En el avión, ¿no?
GyL: Sí pero… eso sería demasiado fácil. Hemos pensado que, como a los zombis les atrae el ruido, escapeis de noche, durante la tormenta y montados en bici.
B: ¡¿Cómo?!
GyL: Sí, y durante el pedaleo hasta el avión a ti te suena el teléfono móvil y ahí empieza lo gordo.
B: Pero si sé perfectamente que les atrae el ruido y soy un tio de recursos, ¡¡cómo voy a llevar el móvil con sonido!!
GyL: Un descuido más de los tuyos. Tampoco te hemos contado que, a pesar de dejarle claro mil veces al capitán de lo soldados de esa base que NO enganche la manguera de repostaje al avión, el tío la engancha y tenéis que perder a otro Seal para desengancharla.
B: ¡Pero si es un profesional y se lo dejáis clarísimo! ¿¿Por qué iba a engancharla??
GyL: Por que si no, no habría escena emotiva del capitán suicidandose al lado de la manguera.
B: ¡Joder! ¡Pues que antes de suicidarse desconecte la manguera!
GyL: No, que nos sobra un Seal.

Los israelíes, desconfiados como ellos solos, han construido un muro alrededor de las ciudades más importantes, convirtiendolas en espacios seguros. Por fin algo lógico… bueno, en realidad no. Según se da a entender, los israelíes han sido de los primeros en darse cuenta de la amenaza real de la epidemia. Llevan meses de ventaja al resto de países, y al parecer lo único que han hecho es construir muros. No se han percatado de que a los zombis les atrae el sonido, por ejemplo. No se han dado cuenta de que son seres sobrehumanos que pueden saltar distancias increíbles o caer desde un quinto piso sin romperse un solo hueso. Sí, debe ser que la enfermedad, aparte de volverles rabiosos, les hace de adamantium.

GyL: los zombis lo aguantan casi todo, saltan distancias increibles, corren sin parar de un lado a otro, son super fuertes… de hecho en una escena uno cae desde lo alto de un edificio, impacta contra un coche, y tras reponerse un poco, ¡salta a comerse a los protagonistas!
B: ¿Y por qué son capaces de hacer eso?
GyL: …
B: ¿?
GyL: La enfermedad, suponemos.
B: ¡Pero no podéis suponerlo! No podéis darle al público un enemigo prácticamente invencible, que además se pasa por el forro las leyes de la física, y no justificarlo.
GyL: A ver, Brad, en Corea aparece el cadaver calcinado desde hace días de un zombi que sigue moviendo los dedos de la mano… ¡si hacen eso, todo lo demás es posible!
B: Uf… bueno, a ver, lo de Israel, ¿cómo decías que se colaban?
GyL: Vamos a poner a los israelíes de buena gente, que dejan que la gente entre en las ciudades, palestinos incluidos. Los palestinos para celebrarlo se ponen a cantar y atraen a los zombis, los cuales forman una torre humana que rebasa el muro hasta que saltan dentro.
B: ¿Los israelíes no sabían que les atraía el ruido a pesar de haberse enterado de la infección casi los primeros?
GyL: Exacto.
B: ¿Y construyen un muro alto y ya? Sin medidas de seguridad en la parte superior, como vigilantes, sensores, cámaras… pinchos, lo que sea, que evite que en el hipotético caso de que un zombie escale el muro, no pueda colarse dentro
GyL: Justo eso.
B: Los israelíes, una de las potencias bélicas mundiales, ¿se defiende de la plaga del fin del mundo con un muro y ya?
GyL: Sí.
B: Hasta mi hijo sabe que si haces un muro para que no se cuelen personas, con que hagas un techado horizontal en la parte superior ya no podrán entrar.
GyL: Tu hijo no es israelí

anmistia

El error es aposta.

Tras escapar a duras penas de Israel, Brad y una soldado herida, se cuelan en un avión de pasajeros. Brad lleva toda la película fijándose en que hay personas que no son atacadas por los zombis… y en el avión parece que ya urde algún tipo de plan. Lo curioso del tema es que este plan, que puede salvar a la humanidad, no se lo cuenta a nadie, ni a los mandamases de la ONU cuando habla con ellos. Sólo pide que le lleven a un centro de investigación de la Organización Mundial de la Salud. ¿Tanto le costaba contarlo para que, en caso de que le ocurriera algo, la ONU pudiera seguir con su plan por otro lado? La Lógica coge impulso mirando al vacío…

B: Nos montamos en el avión, llegamos a Cardiff, ¿y qué más?
GyL: No tan rápido… el avión se estrella.
B: ¿Por qué? ¡No es necesario! Podemos aterrizar allí tranquilamente, salvar a unos cuantos civiles y…
GyL: No Brad, creo que no te estás dando cuenta de un detalle. Queremos que tu personaje sea gafe.
B: ¿Gafe? ¡Pero de qué me estas hablando!
GyL: Fíjate… a ti nunca te pasa nada, pero sitio que vas, sitio que la jodes y matan a todos. Se la lías a la familia que te acoge en los bloques de pisos, la lías en Corea, la lías en Israel… y cómo no, la lias en el avión. Te explico: hay un zombi escondido, una azafata sin querer le libera, tú le coges una granada a la soldado que te acompaña y revientas el avión. Magnífico.
B: ¡Pero nos estrellaremos y nos mataremos!
GyL: No, no… el avión no se desintegra ni nada, era… una granada floja, sí. Aterrizais de emergencia, el avión se parte en dos, y tú y la soldado os salvais.
B: ¿Nadie más?
GyL: Nadie, ¿para qué? Si además el accidente se produce a escasos kilómetros de Cardiff, de hecho llegáis andando a pesar de que tú vas empalado por un hierro.
B: ¿¿¿Empalado por un qué???
GyL: Por un hierro, sí, es que ya nos parecía mal que salieras ileso de todo. Pero no te preocupes, en el centro de la OMS te lo sacan, te curan y puedes seguir peleando contra los zombis.
B: De modo que, tras un accidente de avión, un hierro me atraviesa de lado a lado, me curan y al cuarto día ya estoy fresco como una rosa.
GyL: Al tercer día. No queríamos demorarlo mucho.
B: ¿Sois conscientes de que cuando te operan y te dan puntos internos, tardas más de tres días en poder hacer cualquier tipo de movimiento brusco?
GyL: Buah, qué tontería. En Prometheus ya viste a la protagonista, que le extirpan un pulpo del útero y a los 5 minutos ya está corriendo y saltando por ahí. Es una licencia permitida. Piénsalo: poco antes, en el avión intentáis contener a los zombis con maletas, ¡un muro de maletas, Brad! ¡Acabáis de ver como saltan un muro de hormigón y vosotros ponéis maletas en un pasillo! Lo de tu operación no es tan raro…

Sigamos. Una vez en Cardiff, sitio limpio de zombis, en el centro de la OMS, Brad cuenta su plan. Se ha fijado en que hay personas a los que los zombis no atacan, y responden a un patrón: están enfermas. Muy enfermas. En ese centro tienen algunas de las enfermedades más mortales que pueda contraer un humano, así que simplemente tienen que buscar a un conejillo de indias, infectarle y ponerle delante de un zombi. ¿Que no ataca? Pues perfecto, ya tienen el “camuflaje” con el que podrán ir matandoles tranquilamente.

¿Parece sencillo? Demasiado. Resulta que todas esas enfermedades están en una parte del edificio infestada de zombis.- ¡Pero si no había zombis en Cardiff! – estaréis gritando. Ya, bueno…

B: ¿Y por qué hay zombis en el edificio?
GyL: Un tio, experto virólogo… bueno, mira si será experto que es un jefazo del centro de la OMS. Toda la vida manejando muestras de los virus más letales. Le envían una muestra de sangre infectada para analizar y por accidente, se la inocula.
B: ¡Pero si es experto! ¡Vosotros mismos decís que es un experto de la OMS! ¿¿La aguja atraviesa el traje protector o qué??
GyL: ¿Qué traje? Las analiza en bata y con unos guantes de latex. Es un homenaje al geólogo de Prometheus, el que se pierde en una “cueva” a pesar de tener cientos de aparatos, mapas y de todo.
B: De modo que a ese super experto de la OMS le mandan una muestra de sangre infectada por algo desconocido que convierte a la gente en bestias sin bautizar y el tio no toma ninguna precaución… vale, vale, venga… supongo que ahora el protagonista hablará con la ONU, enviarán un equipo de Navy Seals, recuperarán la muestra y…
GyL: No, no, qué va. Entrais vosotros.
B: ¿Nosotros? ¡¿Un soldado herida, un médico, y yo recién operado?!
GyL: Sí, es que lo de los Seal nos parecía demasiado fácil.
B: ¿Y los zombies siempre están activos?
GyL: Nah, se aletargan un poco si no comen, pero nada más.
B: ¿Y cómo explicais que la enfermedad les convierta en superhombres que pasan semanas sin comer, sin  secarse o… que se pudran o…?
GyL: No lo explicamos.
B: ¿¿Entonces??
GyL: Nos gusta dejarlo abierto, así podemos sacar segundas y terceras partes.
B: Pero una cosa es dejarlo abierto y la otra que no sea coherente.
GyL: Con “Perdidos” funcionó…

Al final, cómo era de esperar, el plan de Brad funciona. Los humanos desarrollan una “vacuna” que les permite pasar desapercibidos para los zombies y así poder acabar con ellos con facilidad.

No me malinterpretéis, la película no es mala… si la comparas con que te rayen el coche. El único problema que tiene es que se llama “Guerra Mundial Z”. Ese título merecía algo mejor, algo más ceñido al libro. Es lo que de verdad no me ha gustado de ella… bueno, aparte de las patadas a la lógica que pegan los guionistas, pero siendo familia de “Prometheus” y “Perdidos” no podíamos esperar otra cosa.

Como puntos negativos, esta vez negativos de verdad, os comento dos: primero, el abuso del susto fácil. No hay escena de acción que no vaya precedida por un subidón de la música y la aparición de un bicho de repente. Me ha recordado a “Soy Leyenda”, dónde hasta los ciervos daban sustos. Una película de este nivel, y basada en un libro tan bueno, no debería refugiarse en un recurso tan pobre. Si no sabes mantener la tensión en el público de otra forma, haztelo mirar, ya que si no la calidad del metraje bajará muchos enteros. De hecho, en algunos momentos parece como si todos los personajes sufrieran “visión de tunel”. Explicado vagamente: el ser humano tiene un campo visual efectivo (es “en lo que nos fijamos”), y un campo visual menos efectivo (que permite apreciar formas, movimientos, etc..). En esta película los personajes solamente tienen el primero. Sólo ven lo que tienen delante de las narices, como burros con orejeras. Si sumas “protagonistas con glaucoma severo” y “subidón de música”, ya tienes todos los sustos fáciles que quieras.

glaucomaSegundo y más importante, un agujeraco épico en el guión. Según nos cuenta la trama el virus-o-lo-que-sea evita infectar a individuos enfermos o “no válidos”. Tanto es así que, en palabras de Brad Pitt, los zombies esquivan a ciertas personas, como un rio esquiva las rocas. Partimos de que no tenemos ni pajolera idea de cómo cojones sabe el virus que estás enfermo o no. Tendría algo de lógica si, al menos, mordieran a los enfermos pero éstos no se infectasen… pero no, por arte de magia el virus detecta a quién tiene que atacar y a quién no. Eso puede entrar dentro de la ciencia-ficción, de acuerdo.

Ahora bien… ¿en ningún momento pensaron los guionistas en los hospitales? Imaginaos, en pleno holocausto zombie, ciudades arrasadas, histeria colectiva, caos por doquier… y los cientos de enfermos de cáncer o con tumores malignos del Hospital Universitario de Pensilvania, ilesos. Ampliad vuestra mente a que eso se estaría repitiendo, no solo en las decenas de hospitales de Philadelphia, si no en el resto de Estados Unidos, en el resto del mundo. Se verían plantas enteras de enfermos en las que los zombies solamente atacan al personal sanitario. Cientos de miles de personas sin infectar, y todas ellas concentradas en… ¡vaya! ¡hospitales! ¡Y compartiendo enfermedades graves!. ¿En serio pretenden hacerme creer que necesitan reunir a un equipo formado por los mejores virólogos del mundo y mandar a Brad Pitt a hacer el Willy Fog para buscar al “paciente cero“, solo para darse cuenta de algo que es obvio hasta para un niño de seis años?

En definitiva, y desde mi punto de vista, una película que deberían haber abordado desde otra perspectiva. No veo tan dificil ceñirse más al libro, hacer una especie de documental contado por Brad Pitt, investigado por él, que recree los momentos álgidos de la verdadera Guerra Mundial que se libró… pero claro, si hicieran eso, les costaría sacar la segunda parte, ya anunciada…

La verdad es que, según IMDB, el final del guión original resultaba ser que Brad aterrizaba en Moscú, en dónde los pasajeros ancianos y enfermos eran ejecutados. A Brad le metían en el ejercito ruso y tras un lapso de tiempo indeterminado aparecía matando zombis al haber descubierto que el frío les debilitaba. Brad volvía a Estados Unidos para liderar la “reconquista” comenzando por una especie de “Desembarco de Normandía” en Oregón. Como este final les pareció “abrupto e incoherente” llamaron al de Perdidos y Prometheus para que escribiera un nuevo tercer acto y se las apañase como pudiera para encajarlo en el resto de la película ya guionizada. ¿Entendéis ahora por qué no tiene ni pies ni cabeza? De hecho el guión se parchéo tantas veces que Mathew Fox, el cual inicialmente iba a ser un secundario de importancia, acabó siendo un militar con un par de minutos en pantalla y adiós muy buenas. Sublime.

El 2 de agosto se estrenó en España y tenéis los comentarios abiertos para que nos deis vuestra opinión.

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.