RetroMadrid 2014 – La crónica que nadie esperaba, ni deseaba.

Tan obligado como acudir a este evento es la posterior crónica del “cómo fue”. Este es el relato de cómo vivimos varios aquel día y, sobre todo, aquella noche. El diurno sábado en la exposición (¿exposición? ¿dónde?) y el nocturno sábado, de cena con un montón de gente buena; pero buena, buena.

Leed más, que siempre es mejor.

La mañana empezó movida. Conforme @loriekun y servidor nos preparabamos para encontrarnos en el Matadero con alguna gente del programa (sin hacer distinción entre componentes y oyentes, que tienen la misma importancia) recibí un escueto mensaje de @mnovalbos (Marcos) “Bueno Javi, si no pillaste entrada online, déjalo, no hay en taquilla“. ¡Toma ya! ¿Las dos de la tarde y ya no había entradas en taquilla? O eso estaba hasta las tetas, o alguien había planificado muy mal la cantidad de gente que iba a acudir.

Las redes sociales eran un revuelto de conjeturas: que si el ayuntamiento, que si la policía, que si boicot, que si el aforo, que si la abuela fuma… En definitiva, al parecer había habido un lio con el aforo de última hora y solamente dejaban entrar a gente con la entrada ya sacada.

Se barajó el plan alternativo de ruta de “Cash Converters”, pero con las entradas ya pagadas no perdíamos mucho echando un ojo a ver qué pasaba por allí. De camino nos encontramos fortuitamente con @DaniSpRK, ese que estaba en el podcast en sus principios, sí, ese.

Por suerte, al llegar (sobre las 17:30) ya se había solucionado el problema de las entradas, de modo que “sólo” había que hacer un poco de cola y todo listo. Curioso lo de sacar las entradas por Internet para no hacer cola, y que luego tengas que comerte quince minutos de plantón. Hubo casos peores, así que no podemos quejarnos demasiado.

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“¿Hola? Pos… ¡pa’ ti mi cola!”

Mientras hacíamos cola pude escuchar la conversación de los cuatro chicos que iban delante de nosotros. No tuve que hacer mucho esfuerzo ya que tampoco ponían mucho empeño en rebuznar pregonar a los cuatro vientos cómo se iban a colar enseñando todos la misma entrada en la pantalla del móvil. Efectivamente y sí. Los cuatro zagales entraron en la RetroMadrid enseñando su móvil al “segurata” el cual miraba la pantalla como si fuera algún tipo de invento extraterrestre.

Incluso antes de entrar empezó la magia de la RetroMadrid. No en como la gente se cuela sin ningún problema, no, si no en la capacidad de hacerte coincidir con gente que de otro modo, seguro no coincidirías. jamás. Mientras esperabamos nuestro turno me pareció ver a @enigma_hate, con cara de estar esperando a alguien… y vaya que si esperaba a alguien.  Ni más ni menos que al Señor @AzpiriIripza, al cual iba a entrevistar. Curioso cómo la aparición del grandísimo artista provocó comentarios por lo bajini en casi toda la cola, cual Beliebers vergonzosas. Segundos antes de entrar nos adelantó por la derecha @ShanoaNebula, apenas pudimos cruzar dos palabras con ella, porque, en sus propias palabras, iba “con las prisas rancias“.

20140426_192305_Richtone(HDR)Una vez dentro la primera impresión fue mucho mejor, comparándola con la edición del 2013. Para empezar no olía a cuadra, podías caminar sin frotarte con todo el mundo (¿ventaja o desventaja?) y había luz. Cosas muy positivas, sí. Por contra, en un primer vistazo, me pareció lo que me temía: cada año menos exponer y más vender.

Por fin, y ya en compañía de Alex y @FlaviaMorata, nos encontramos con @mnovalbos, @muppotronic y otros dos amigos que estaban dándolo todo a una recreativa del “Metal Slug”. Mientras esperabamos a que terminasen la partida fui abordado por @altamair y @tbrazil_speccy. El primero no ha perdido ni un ápice de su misterioso aire “Iker Jimenesco” y con el segundo, hecho todo un VIP ya, comentamos los pormenores de cómo había sido la grabación de su podcast en directo… o como dijo @altamair, “a capella”, por la falta de micrófonos.

20140426_203610_Richtone(HDR)De todas formas, si para los británicos es obligatorio preguntar por el clima cuando te encuentras con alguien, en esta RetroMadrid la constante era comentar el tema del aforo y el lio de las entradas.

En éstas que apareció @McCloudZero (Ángel) y al momento @TotoroEstepario. Poco a poco, los dos que entramos en la RetroMadrid, ya habíamos pasado a ocho.

Como decía antes, la tónica general de lo que iba siendo ese sábado de exposición era casi la misma para todo el mundo: demasiada venta, poca exposición pero a favor, la comodidad que daba el poder pasear tranquilamente y sin agobios.

Así fue, entre paseo y paseo, que nos encontramos con @LocoMJJ y @Leia83. Ya eramos 10 y en breve aparecerían @DaniSpRK (sí, desaparecido hasta ese momento) y @Waifu. @SkyNet801 (Jorge) seguía perdido por la exposición, acosando al pobre Azpiri, para que le firmase un pecho o una nalga. Se tuvo que conformar con la firma de un codiciado libro de Spectrum y también la firma de una orden de alejamiento que, nos tememos, le impedirá acudir a la próxima RetroMadrid. Mientras esto ocurría, @ricardo_lazaro cámara en mano, inmortalizaba todo lo que allí ocurría, además de aprovechar para llamarme “facha” y “machimonguer”. Qué bien me conoce.

DSC04583---copiaAunque en según que stands no quedaba muy claro qué se exponía y qué se vendía, al menos siempre había un mando libre para probar aquel juego de infancia que nos pasabamos del tirón pero que hoy en día no tenemos cojones ni de llegarnos a la mitad. Otro gran aliciente de La Retro.

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“Le haré un dibujo al turras éste, a ver si se va ya…”

Quizás, de la primera vuelta que dimos, lo que más me llamó la atención, fue el poder ver un Operation Wolf de Master System con su Light Phaser incluída; o la ingente cantidad de máquinas recreativas funcionales y artesanales, y que alguna hasta se pudieran manosear. De hecho me gustó mucho un diseño basado en una tablet, la cual se podía extraer cuando no querías usarlo como recreativa.

DSC04603---copiaUna cosa que (creo) no se prodigó tanto el año pasado fue la parte relativa a comer. A ver, que el friki medio no tiene problemas de peso por nada, y alguien tenía que ocupar ese nicho para los tragaldabas y adictos al dulce…

A última hora se juntaron los pocos que iban quedando, como por ejemplo @iCrono y familia (literalmente) y @SAeNcSA y su hermano. La hora clave de la cenorria se acercaba y ya casi estabamos todos listos.

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Me quedé con las ganas de hablar con el gran Cortazar 🙁 Habrá que conformarse con este “robado” y su chulísimo stand de REL3VO.

Con cierto grado de incertidumbre y un poco saturados de TODO LO RETRO dirigimos nuestros pasos hasta el “All U Can Eat” de Gran Vía, restaurante (si es que se le puede llamar así) propuesto por @JUANSUPEIN, el cual cuando llegamos ya estaba allí, acompañado de @benzin666 y @Dark_Link666 (está claro que estos tres iban a lo que iban, que llegaron incluso antes que la propia organización).

Sólo tuvimos una baja de toda la lista de apuntados (@raffwylde, ¿problemas de última hora con Clay Morrow?) y al final, con las incorporaciones de @Asadapi y @katilina69, @backley78, @balrog_02, Yoli y Silvia  sumamos la nada despreciable cifra de 26 cabestros (y cabestras, haya paridad) listos para comer y sobre todo, beber. “All You Can Drink“, entendieron algunos.

Ojito, que no eramos pocos :D

Caras desencajadas, un Asadapi salvaje y el Castaño de tres orejas.

El primer problema al que nos enfrentamos fue el estar situados en un segundo piso, que en parte se solventó con unos jugosos cubos llenos de botellines que cada poco subía algún comensal. El segundo problema, que el abrevadero la zona donde estaba la comida no era demasiado grande, y si nos daba por bajar en un grupo de 6 ó 7, la saturabamos nosotros solos.

Lo demás (al menos desde mi punto de vista) estuvo bien, habida cuenta de cómo fueron desapareciendo las pizzas, ensaladas, pasta, patatas fritas, helados… y la cerveza, la cerveza nunca cambia. Lo de “All You Can Drink” no era coña, parecía que alguno pensaba que al dia siguiente iban a prohibir la cebada o algo.

Una vez que dejaron, literalmente, de servirnos comida y mientras apurabamos los pocos botellines que quedaban, intentamos grabar algo que merecería ser titulado como “Fracaso Absoluto“. Merecería si se hubiera grabado algo. El error fue utilizar una baldosa cara un iPad, teniendo una grabadora analógica. Al menos la versión “YouTube” parece que sí quedó bien y además, para dejar buen sabor de boca, escupimos en la comida de los demás regalamos varios juegos de STEAM tras realizar cuatro preguntas chorras (algunas no tanto) a los allí presentes. Que por cierto, ahora que caigo, es un problema regalar juegos en la puta nube, que no puedes hacer la típica foto de los ganadores con sus premios.

¡Cosas gratis!

¡Cosas gratis!

"Callejeros: Proyecto Hombre."

“Callejeros: Proyecto Hombre.”

Tras ser, de nuevo literalmente, invitados a irnos del local y entre la gente que quería madrugar al día siguiente para volver a la RetroMercadillo RetroMadrid, la que dependía del transporte público para volver a casa y que era casi la una de la mañana, la cosa terminó un poco abruptamente y llegó la triste hora de las despedidas.

Por si no hubiera quedado claro todavía: GRACIAS. Gracias a todos por hacer de esta primera cena del programa algo tan divertido, por perder el tiempo con nosotros e incluso, en menor medida, escucharos. Gracias a los que vinisteis de las tierras del norte, a los “amigos de amigos” que cometisteis el error os animasteis a cenar con nosotros, a @SAeNcSA y a su hermano que por culpa de un estricto horario de negreros laboral tuvieron que irse antes del concurso (como no me pude despedir de ellos en persona, desde aquí aprovecho para darles las gracias por su breve, aunque inestimable asistencia).

All You Can Drink.

All You Can Drink.

Al final, salvo por los dos ligeros escollos anteriores y un problema con el pago, ya que alguien debió olvidar decir que iba con nosotros y sobraban reservas, problema que se resolvió con un poco de peloteo a la que cobraba, todo salió bastante bien. Bastante bien para ser la primera cena oficial de Retrobits, claro. Al menos en mi opinión, claro, que si discrepais podéis iros a la mierda tenéis los comentarios abiertos para dar rienda suelta a vuestras críticas más destructivas. Ah, es posible que me haya olvidado de alguien, en ese caso, que no se sienta despreciado. Simplemente que sienta pena por mi tremenda caraja y que me ponga a parir en los comentarios. Ahora, os dejo con un par de pequeños resúmenes de otros “programistas” y si queréis ver más tuits y fotos de la noche: #CenaRB

JORGE

La RetroMadrid ha sido mas un reencuentro con amigos que un evento de videojuegos… a cada paso aparecía gente a la que conocias de hacía tiempo, gente con la que has trabajado y que llevas sin ver años, o gente conocida a la que pedir un autógrafo.
De toda al RetroMadrid me quedo con especial cariño, con el momento en el que Azpiri me firmó el libro “Spectrum” tras 3 años en mi poder, y su frase al verlo … “te lo compro” jajajajaja… un tio muy majo….
También destacar esos momento donde ves “in situ” ese periférico o consola que no has llegad a ver como por ejemplo el Mini Arcade for GameBoy, o la consola PinPin de Apple, y el conocer a la gente de “MataMarcianos.es” y sus muebles arcade para tabletas Android…. algún día me pillaré una.¡¡¡lo juro!!
Todo esto sin contar con la cena con el montó de amigos de Retr0Bits, claro está y que dio para bastante… a ver si salvamos la grabación del evento 😉
Habrá que esperar ahora otro año mas para la siguiente!

 

MARCOS

Pues Retromadrid 2014 me pareció bastante bien en líneas generales. Lo peor fue la organización y la entrada al matadero: al principio no había entradas ni para el domingo ya que estaba todo vendido, colas para poner reclamaciones, cuando por fin conseguimos una entrada más colas para poder entrar… Ya dentro de la retro el ambiente me pareció mejor que en años anteriores, ya que había espacio de sobra para andar y “respirar” (probablemente por el hecho de que tuvieran el cupo de acceso “contado”, no se podía entrar si no salía alguien antes).
En cuanto a las tiendas, me dejó gratamente sorprendido ver que la invasión de tiendas con artículos “megararos” se equilibraba con otros que no dudaban en dejarse regatear si te veían interesado en algo. Por ejemplo, pude hablar con un tipo que vendía juegos de famicom “muy raros, difíciles de encontrar” (parecía el típico anuncio de ebay XD, le faltaba haber dicho RARE) junto con consolas a precios infladísimos, y justo al lado casi regalaban juegos de playstation japos. De toda la retromadrid creo que la zona que más disfruté fue la de los arcades, eso de que te dejen jugar a dobles al Metal slug en pantalla tocha no tiene precio.
Y por supuesto, lo mejor de todo fue pasar la tarde con los amigotes y conocer/reencontrar a los adeptos al podcast que se vinieron a la cena. Espero que el sitio les pareciera correcto, aunque la comida no fuera nada del otro mundo (aun tenemos la entrada vetada en el ritz), creo que se compensó con el cerveceo incluido y las chorradas que pudimos grabar… porque se grabó todo ¿no?
Ahora, a contar el tiempo que falta para la RM2015!

DAVID

No voy a entrar en el manido tema de las entradas, o en el de que más que una exposición es un mercadillo retro. No, no lo voy a hacer.
Desde un principio tenía claro que mi visita a la RM iba a ser anecdótica. Es decir, dar una vuelta rápida y derechos a la cena, que era lo realmente importante y lo que más me apetecía. Pero vaya… que si lo llego a saber, me quedo en mi casa…
Tenía una misión, solo una. Y fallé estrepitosamente. No solo perdí la grabación de audio de la entrevista/concurso que hicimos a oyentes e integrantes de Retrobits, sino que el vídeo que grabamos con un teléfono móvil, teniendo allí mismo una cámara de vídeo como Dios manda, es un auténtico drama.
Por eso, a todos los oyentes y asistentes a la cena: mil disculpas. ¡La cagué y no volverá a pasar!
Al menos ha quedado constancia de que pasamos un buen rato, que la cena salió cojonuda y de que el año que viene habrá que repetir sí o sí (pero sin cagarla… lo prometo).

DANI

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ÁNGEL

Otro año más (creo que el tercero consecutivo si mal no recuerdo) me acerqué a la RetroMadrid para husmear cosillas y tecnología de tiempo ha. No con el objetivo de encontrar nada en particular, ya que nunca voy a ello y además que como coleccionista compulsivo conservo todos los sistemas de entretenimiento que he ido adquiriendo a lo largo de los años. Simplemente voy como ya decía a husmear. Husmear juegos viejunos y/o rarunos, husmear plataformas que desconozco y que nunca poseí, husmear muebles de recreativas de los que siempre me repito que algún día me haré con uno para cuando tenga casa propia, y husmear lo que el ambiente me ofrezca. Y es que me gusta el ambiente “viejuno” de este encuentro.

Lo que me gusta es que siempre voy con amigos a verlo. Y siempre encontramos cosillas que nos gustan o que nos llaman la atención. Este año para no ser menos la plana mayor de RetroBits nos juntamos para dar una vueltecilla por el sitio. Y aunque no encontramos (por lo menos en mi caso) nada que nos atrajera la atención tanto como en pasadas ediciones, lo cierto es que por lo menos el evento estaba mejor organizado que otras veces, siempre y cuando corramos un estúpido velo sobre el tema del aforo y el control de entradas, que de eso ya se ha hablado y barruntado largo y tendido 🙂

Lo importante es que esto sirvió para poder conocer a parte de nuestro selecto grupo de “groupies” y gente que hace posible que sigamos dándolo todo, ya que sin su apoyo todo esto no sería posible. Y para demostrarles nuestra gratitud nos los llevamos a vernos hacer el gañan un rato en vivo y en directo durante una copiosa cena.

Coñas marineras, trivias chungos, regalitos varios y comida a tutiplen que pusieron broche final a una nueva entrega de la RetroMadrid. Fue un placer teneros a todos allí y ojalá que se repita de nuevo en otras ocasiones. ¡Hasta la próxima!

Perfil del redactor

"Aprovecha la vida, que solo hay una… y no te quedan Continues”. Es lo que piensa este leonés a diario que, gracias a un invento del Corte Inglés llamado Comunión, fue bendecido con una Master System antes siquiera de que su edad alcanzase las dos cifras. Aquello le produjo una crisis que aun le dura (y esperemos le dure mucho tiempo), convirtiéndole en un tifossi de los videojuegos, las nuevas tecnologías y en definitiva, un gran “friki de todo”. No concibe la vida sin poder conducir, sin música y mucho menos, sin cerveza.